Néstor “El Gringo” Mamaní, vecino de Potrero de Díaz, se convirtió en protagonista de una historia que comenzó en los cerros de Salta y terminó movilizando a personas a cientos de kilómetros. Desde hace años recorre parajes rurales llevando alimentos, ropa y ayuda a familias que viven alejadas y tienen dificultades para trasladarse.
Su historia fue mostrada en el informe “El Ángel de los Cerros”, de Qué Pasa Salta. Allí se conoció su tarea solidaria y el acompañamiento que brinda a familias y personas mayores de distintos parajes. “Donde hay una necesidad, ahí está él”, resumió una de sus amigas.
Pero su compromiso va todavía más allá. Mamaní también impulsa una fundación de equinoterapia para chicos con discapacidad, utilizando el contacto con los caballos y las actividades ecuestres como una herramienta de acompañamiento y recreación.
Durante el informe, el Gringo recordó a su hermano fallecido y contó que muchas veces piensa qué habría hecho él frente a una determinada situación. “Él era más solidario que yo”, expresó emocionado.
Y la historia no quedó solamente en Salta. Después de conocer su labor, gauchos de Bahía Blanca decidieron sumarse a la cadena solidaria y enviaron importantes donaciones destinadas a una escuela rural de la zona, demostrando cómo una historia puede despertar nuevas voluntades.
Desde los cerros salteños hasta Bahía Blanca, la solidaridad volvió a demostrar que no necesita fronteras. El Gringo Mamaní ayuda lejos de los reflectores y, casi sin buscarlo, terminó inspirando a otros a hacer lo mismo.