Camila Gutiérrez tenía 18 años cuando conoció a Julio Rodríguez, que entonces tenía 53. Los dos compartían una pasión: el folclore. Entre ensayos, canciones, viajes y pistas de baile nació una relación que lleva cuatro años y que hoy continúa con nuevos proyectos.
Al principio decidieron mantener el vínculo en secreto. En Navarro, una localidad donde, según ellos mismos cuentan, “todos se conocen”, buscaban la manera de encontrarse sin despertar rumores. “Él se subía en una parada y yo me subía en otra. Después, en el mismo colectivo, nos sentábamos juntos”, relató Camila.
Con el tiempo dejaron de esconderse. La relación fue conocida por sus familias y la diferencia de 35 años generó cuestionamientos en parte del entorno. Sin embargo, según cuentan, algunos familiares terminaron aceptando la pareja al ver que continuaban juntos y construían un proyecto en común.
La historia también llegó a las redes sociales. Camila comenzó a compartir videos junto a Julio en TikTok y algunos de ellos se viralizaron justamente por la diferencia de edad. Recibieron mensajes de apoyo, pero también críticas y comentarios de personas que cuestionaban los motivos de la relación.
Hoy aseguran que comparten una vida cotidiana como cualquier pareja: cocinan, limpian, salen a comer, disfrutan de la laguna y continúan vinculados al folclore. Entre sus proyectos aparecen una casa propia, la posibilidad de abrir un restaurante y el deseo de agrandar la familia.
“Lo que importa a nosotros es que seamos felices y lo que vivimos en el día a día”, resumieron. Para Camila y Julio, una historia que comenzó bailando folclore terminó convirtiéndose en un proyecto de vida.