La historia de Gabriel Rueda demuestra que el lugar donde nacemos no tiene por qué marcar hasta dónde podemos llegar.
Nacido en 1991 en El Candado Grande, un pequeño paraje rural ubicado en la frontera entre Salta y Bolivia, Gabriel creció sin luz eléctrica, sin agua corriente y con una vida marcada por el trabajo del campo.
Estudió en una escuelita de apenas 12 alumnos y encontró en las Olimpíadas de Matemática una oportunidad que cambiaría para siempre su destino.
Con esfuerzo, disciplina y años de estudio, logró recibirse de ingeniero nuclear en el Instituto Balseiro, uno de los centros de formación científica más prestigiosos de Argentina.
Pero la historia no terminó ahí.
En la Patagonia descubrió su pasión por las carreras de montaña y comenzó a construir una trayectoria que lo llevó hasta la Selección Argentina de trail running y a competir en algunos de los escenarios más exigentes del planeta.
Ahora volvió a dejar su huella en el Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB), una de las competencias de montaña más importantes del mundo.
Gabriel completó los 170 kilómetros en 21 horas, 4 minutos y 23 segundos y volvió a meterse entre los 20 mejores de la competencia.
Y como en cada desafío internacional, llevó consigo la bandera argentina y el orgullo de sus raíces salteñas.
Desde aquel niño que creció en un paraje sin servicios básicos hasta los Alpes europeos hay miles de kilómetros, pero también una misma constante: esfuerzo, educación, disciplina y la decisión de no dejar que las dificultades definieran su futuro.
El origen no determina el destino.
¡Felicitaciones, Gabriel! Salta vuelve a estar representada en lo más alto del mundo.