El sistema de salud pública de Salta quedó en el centro de la escena tras una impactante revelación del ministro de Salud, Federico Mangione, quien confirmó el despido de cinco médicos por graves irregularidades laborales. Los hechos se detectaron durante controles sorpresa en hospitales y centros de salud de la provincia, en un contexto de guardias colapsadas y pacientes esperando atención.
Según explicó el funcionario, los profesionales utilizaban el sistema biométrico para marcar su ingreso y luego abandonar el lugar de trabajo. “Detectamos gente que ponía el dedo y se iba a jugar al pádel o a nadar”, afirmó Mangione, visiblemente molesto por una práctica que calificó como inadmisible frente a la crisis sanitaria.
El contraste generó indignación: mientras pacientes aguardaban horas para ser atendidos y en el interior se denunciaba la falta de médicos de guardia, algunos profesionales cobraban sueldos por horas que nunca cumplían. Tras comprobar las maniobras, se iniciaron sumarios administrativos y se avanzó directamente con los despidos.
Desde el Ministerio aclararon que los controles no apuntan solo a médicos, sino también a odontólogos, fisioterapeutas y otros técnicos, y que las auditorías continuarán de forma aleatoria en toda la provincia para evitar nuevas irregularidades.
“No es persecución, es responsabilidad”, remarcó Mangione, y cerró con una advertencia clara: el objetivo es garantizar que cada ciudadano que llega con una urgencia reciba la atención que merece. La medida marca un antes y un después en la política de control del sistema de salud salteño.