En el parque del Monumento 20 de Febrero, todos los días entre las 9:00 y las 15:00, un adolescente de 16 años transforma una esquina en esperanza. Pío Peñalva, oriundo de Embarcación, vende camisetas de la Selección Argentina desde $12.000 durante el receso escolar. No es solo un emprendimiento: es una respuesta urgente a una situación que golpea a su familia.
Mientras muchos jóvenes disfrutan sus vacaciones, Pío eligió trabajar. Viajó a la capital salteña para acompañar a su mamá, Jéssica Medina, quien enfrenta desde marzo un cáncer de cuello uterino. La enfermedad cambió todo: sin trabajo estable ni garantías para alquilar, la familia depende de este esfuerzo diario para sostenerse y prepararse para un tratamiento que continuará en Córdoba.
A su lado, Rodrigo —su padrastro— también lucha. Con una tijera y una silla improvisada, ofrece cortes de pelo en el mismo parque. Cada cliente suma, cada aporte cuenta. Pero el contraste es fuerte: mientras intentan salir adelante, el lugar donde viven tiene plazo hasta agosto, y el tiempo parece correr más rápido que las soluciones.
Como si fuera poco, hace poco atravesaron otra pérdida: el fallecimiento de la abuela de Pío. Entre el dolor y la incertidumbre, la familia no se detiene. “Lo hacemos por ella, por seguir adelante”, dicen quienes los acompañan. El puesto no solo vende camisetas: sostiene sueños, paga tratamientos y mantiene viva la esperanza.
Hoy, la historia de Pío es un llamado urgente. Quienes deseen colaborar pueden acercarse al parque o comunicarse al 3875030777. Porque a veces, una pequeña ayuda puede cambiar el rumbo de una vida.