Un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires hizo historia en Estados Unidos al consagrarse campeón en la competencia aeroespacial IREC 2026, una de las más importantes del mundo. El equipo logró puntaje perfecto en “Fabricación y diseño”, superando a universidades como Cornell y Texas A&M.
El proyecto, desarrollado durante 4 años por unas 50 personas, dio como resultado el cohete “Aconcagua”: mide 3 metros, pesa 35 kilos y fue diseñado para alcanzar los 30 mil pies de altura, equivalente al vuelo de un avión. Se trata del primer cohete universitario supersónico argentino, un avance sin precedentes.
“Es un cohete completamente hecho por estudiantes”, explicó Martina Parera, destacando el esfuerzo colectivo detrás del logro. Además del hito técnico, el desarrollo aporta innovación en materiales y sistemas de recuperación, ya que el dispositivo utiliza dos paracaídas para un descenso controlado.
El desafío no fue solo construirlo: también debieron desarmarlo y trasladarlo en valijas hasta Estados Unidos, atravesando controles aeroportuarios y situaciones insólitas. Pero todo valió la pena cuando el cohete despegó y convirtió años de trabajo en segundos inolvidables.
Este triunfo no solo enorgullece al país, sino que posiciona a la Argentina en la élite de la ingeniería aeroespacial universitaria. Un ejemplo de talento, dedicación y futuro. ¿El próximo paso? Seguir soñando en grande.