En plena temporada de verano, el gobernador bonaerense Axel Kicillof lanzó una dura advertencia desde San Pedro: el turismo en la provincia de Buenos Aires atraviesa una caída preocupante. Menos visitantes, estadías más cortas y un consumo cada vez más reducido marcan el pulso de enero, una situación que —según afirmó— tiene un responsable claro: la política económica del presidente Javier Milei.
Los datos fueron expuestos por el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, quien detalló que en enero llegaron 5,2 millones de turistas, un 3% menos que en 2025 y un 9% menos que hace dos años. A ese retroceso se suma un gasto más bajo por visitante y una reducción generalizada en la duración de las vacaciones, un golpe directo a comerciantes, hoteleros y trabajadores del sector.
Con tono de historia repetida y dolorosa, Kicillof describió un escenario que va más allá del turismo. “Es una crisis del consumo, del comercio y de la vida económica de nuestro pueblo”, sostuvo, y remarcó que empresarios y trabajadores coinciden en que la pérdida del poder adquisitivo no tiene antecedentes recientes, ni siquiera en los años ’90.
El contraste es fuerte: mientras algunos argentinos eligen vacacionar en el exterior por un tipo de cambio favorable, los destinos locales sienten el vacío. Salarios que no alcanzan, tarifas en alza, falta de crédito y apertura de importaciones forman, según el mandatario, un combo que asfixia a la producción y al consumo interno.
“Hay un solo responsable”, sentenció Kicillof, y cerró con una advertencia cargada de futuro: sin un cambio urgente en la política económica nacional, la recuperación será imposible. Aun así, aseguró que la provincia seguirá sosteniendo al sector con promociones, inversión y apoyo, para que el verano no se convierta en un recuerdo perdido.