Leandro Paredes disputó los últimos tres partidos del Mundial 2026 con una fisura en una costilla, una lesión que se mantuvo en absoluto secreto durante la competencia.
Según trascendió, hubo días en los que incluso le costaba respirar, pero aun así decidió seguir en cancha, dejando todo por la camiseta en los momentos más decisivos del torneo.
El cuerpo técnico optó por no informar públicamente la lesión para evitar que los rivales aprovecharan esa debilidad, en una decisión clave en plena recta final del Mundial.
Una muestra más del compromiso extremo de los jugadores argentinos, que incluso en condiciones límite eligieron pelear hasta el final por el sueño de todo un país.