De cara a las celebraciones del Señor y la Virgen del Milagro, desde la Municipalidad de Salta intensificaron las campañas para pedir que los perros no acompañen a los peregrinos durante las extensas caminatas hacia la Capital. Desde el Centro de Adopciones Nicolás Mancilla advierten que, detrás de una imagen que muchas veces se interpreta como fidelidad y compañía, puede terminar existiendo un animal perdido, lastimado o abandonado.
El director general del Centro de Adopciones, Pablo Díaz, explicó que trabajan con medidas preventivas y de identificación en las zonas cercanas a los recorridos. Además, se colocan placas y cintas blancas en perros comunitarios, para diferenciarlos de animales extraviados. También remarcaron la importancia de que cada mascota tenga una identificación que permita devolverla rápidamente a su hogar.
El antecedente del último Milagro refleja la magnitud del problema: 33 perros ingresaron al Centro de Adopciones como consecuencia de las peregrinaciones. De ellos, 32 fueron adoptados, mientras que uno, Michael, todavía permanece esperando una familia.
“Los perros no son peregrinos, sino acompañantes. Ellos no tienen el sentido religioso”, sostuvo Díaz. Desde el municipio advierten que hacer cientos de kilómetros puede provocarles deshidratación, lesiones en las patas, golpes de calor y traumatismos, además de exponerlos a accidentes en las rutas y a quedar separados de sus familias.
Por eso, el pedido es claro: no llevar a las mascotas a las peregrinaciones. La recomendación es que permanezcan en sus hogares, protegidas y seguras, mientras sus familias participan de esta tradicional celebración religiosa.
Durante los días centrales del Milagro habrá puntos de Bienestar Animal los días 13, 14 y 15 de septiembre en Plaza 9 de Julio, Aunor y barrio San Carlos. En barrio San Luis habrá operativo el día 14. Allí se brindará atención veterinaria, identificación y asistencia para facilitar el reencuentro de los animales con sus familias.
La fe y la tradición pueden convivir con el cuidado responsable. Un perro no necesita caminar cientos de kilómetros para demostrar amor o fidelidad: necesita estar seguro y volver a casa.