Con apenas 19 años, decidió alejarse por primera vez de su familia para emprender una de las peregrinaciones más exigentes del Milagro salteño. Desde Santa Victoria Oeste, comenzó a caminar el 1 de septiembre rumbo a Salta, atravesando cerros, frío, calor y alturas superiores a los 5.000 metros, con una promesa muy especial: pedir por la salud de su abuela.
“Dios me llamó y mi corazón me dijo que tenía que venir a peregrinar”, contó el joven. Su principal pedido es que su abuela pueda recuperarse después de una operación de cadera y volver a caminar mejor. Pero también lleva otra intención en el corazón: pedir trabajo para su familia.
El recorrido contempla más de 500 kilómetros durante 13 jornadas. El cansancio no tardó en aparecer. En algunos momentos quedó atrás del grupo y llegó a contar que apenas podía avanzar: “Daba tres pasos y tenía que frenar para descansar”. Sin embargo, cada vez que las fuerzas parecían agotarse, encontraba una razón para continuar.
A lo largo del camino, los peregrinos reciben el apoyo de vecinos que esperan a la vera de la ruta con carteles, palabras de aliento y gestos de cariño. Para este joven, esos encuentros fueron fundamentales para recuperar fuerzas y continuar avanzando hacia la Catedral.
Más allá del esfuerzo físico, la peregrinación también se convirtió en un momento de reflexión. “Siento que a Salta voy a llegar renovado con mi promesa”, expresó mientras se acerca al final de una travesía que seguramente quedará marcada para siempre en su vida.
Y antes de completar el camino, quiso dejarle un mensaje a quienes más extraña: “Mamá, te amo. Estoy bien. A esta llegada quiero verlos ahí. Gracias por todo”.
La columna de Santa Victoria Oeste tiene previsto llegar a la Catedral Basílica de Salta el 13 de septiembre, para cumplir su promesa ante el Señor y la Virgen del Milagro.
Tiene apenas 19 años, pero ya recorrió más de 500 kilómetros cargando una historia, una promesa y los deseos de toda una familia.